Este fin de semana, desde Fundación Kareema hemos vivido una experiencia profundamente transformadora al participar en una jornada de agricultura regenerativa en el Altiplano Estepario de Baza, de la mano de la asociación AlVelAl. En un entorno natural extraordinario pero afectado por la desertificación, contribuimos a la plantación de plantas aromáticas como lavanda, tomillo y romero, con el objetivo de recuperar suelos degradados y devolver vida a este ecosistema.

La actividad se enmarca dentro del I Fondo Esencias, una iniciativa que no solo promueve la restauración ambiental, sino que también fortalece el tejido económico local, apoyando a agricultores comprometidos con un modelo de producción sostenible. Esta experiencia puso de relieve cómo la colaboración entre entidades sociales, agricultores y comunidades puede generar un cambio positivo duradero.
Durante la jornada, conocimos de cerca la metodología de los Cuatro Retornos, una visión integral para la regeneración de paisajes desarrollada por Commonland, que orienta cada proyecto hacia:
- El retorno de la inspiración – Recuperar el vínculo emocional y el orgullo por la tierra.
- El retorno del capital social – Fomentar la cooperación y el empoderamiento comunitario.
- El retorno del capital financiero – Promover actividades económicas sostenibles y resilientes.
- El retorno del capital natural – Restaurar la biodiversidad, los suelos y los recursos naturales.

También aprendimos sobre el modelo agroforestal de La Almendrehesa, un sistema pionero que combina el cultivo de almendros con plantas aromáticas y cereales adaptados al entorno mediterráneo. Este enfoque permite:
- Fijar el suelo y prevenir la erosión.
- Atraer polinizadores y favorecer la biodiversidad.
- Mejorar la fertilidad y retención hídrica del suelo.
- Diversificar y fortalecer la economía rural.
Desde Fundación Kareema, agradecemos profundamente a AlVelAl, y en especial a Miguel Ángel Gómez Tenorio, Santiaga Sánchez y Catalina Casanova Arcas, por abrirnos las puertas a su trabajo diario y mostrarnos que es posible devolver la vida a los paisajes y construir comunidades más fuertes y resilientes.

Esta experiencia reafirma nuestro compromiso con los proyectos que integran la restauración ecológica y el desarrollo humano sostenible, convencidos de que la regeneración del planeta comienza en cada territorio y en cada decisión compartida.
